Above the fold: qué es y por qué importa
Above the fold es la zona visible de tu web sin hacer scroll. Aprende qué elementos incluir, qué dice el eye-tracking y cómo optimizarla para convertir...

Un KPI de ventas es un indicador cuantificable que mide el rendimiento de tu proceso comercial. No todos los datos son KPIs: un KPI debe estar vinculado a un objetivo estratégico, actualizarse con una frecuencia relevante y ser accionable —es decir, que cuando cambia, puedas saber qué hacer al respecto.
La diferencia entre una empresa que crece de forma predecible y una que depende del olfato de sus comerciales suele estar aquí: en si mide los indicadores correctos con la cadencia correcta.
Un informe de Salesforce revela que los equipos de ventas de alto rendimiento usan, de media, 3 veces más KPIs que los equipos de bajo rendimiento. El problema no es falta de datos —es saber cuáles importan.
La tasa de conversión mide qué porcentaje de oportunidades pasan de una etapa a la siguiente dentro de tu pipeline. No es un solo número: es una cadena.
| Etapa | Leads | Conversión |
|---|---|---|
| Lead → Contactado | 1.000 | 40% |
| Contactado → Demo | 400 | 30% |
| Demo → Propuesta | 120 | 50% |
| Propuesta → Cerrado | 60 | 25% |
| Total: Lead → Cliente | 15 | 1,5% |
Este desglose te dice exactamente dónde se rompe tu embudo. Si la conversión de demo a propuesta cae un mes, sabes que el problema no es la generación de leads: es lo que pasa durante las demos.
El ticket medio es el valor promedio de cada venta cerrada. Calcularlo es sencillo: ingresos totales divididos entre número de ventas en un período.
Lo relevante no es el número en sí, sino su evolución. Un ticket medio que baja mes a mes puede indicar que estás cerrando clientes más pequeños, que tus comerciales están haciendo descuentos para alcanzar cuota, o que el mix de producto ha cambiado. Cualquiera de esas tres causas requiere una respuesta distinta.
El CAC mide cuánto te cuesta, en promedio, conseguir un nuevo cliente. La fórmula completa incluye todos los costes de marketing y ventas del período divididos entre el número de nuevos clientes:
CAC = (Costes de marketing + Costes de ventas) / Nuevos clientes
El CAC por sí solo dice poco. Lo que importa es la relación entre CAC y LTV. Si adquirir un cliente te cuesta 500€ y ese cliente genera 5.000€ de valor a lo largo de su vida, tienes un ratio LTV/CAC de 10x —excelente. Si el ratio baja de 3x, el modelo de negocio tiene un problema estructural.
El LTV —o Customer Lifetime Value— es el ingreso total que un cliente genera desde que entra hasta que deja de serlo. En negocios de suscripción se calcula así:
LTV = Ticket medio mensual × Margen bruto × (1 / Churn mensual)
Un churn mensual del 5% implica una vida media de cliente de 20 meses. Si el ticket es 100€ al mes con un margen del 70%, el LTV es 1.400€. Si consigues bajar el churn al 2%, la vida media sube a 50 meses y el LTV casi se triplica: 3.500€.
Esto explica por qué la retención es tan palanca: no mejora solo el churn, mejora el LTV de todos los clientes que ya tienes.
El ciclo de venta mide el tiempo medio que transcurre desde el primer contacto con un lead hasta el cierre. Un ciclo largo no es necesariamente malo —en ventas enterprise de alto valor es esperable— pero sí es una señal de alerta cuando se alarga sin causa identificada.
Factores que alargan el ciclo de venta innecesariamente:
Medir el ciclo por segmento (tamaño de empresa, sector, canal de entrada) revela dónde se producen los cuellos de botella reales.
El churn es el porcentaje de clientes que abandonan en un período determinado. En negocios de suscripción o con contrato recurrente, es uno de los KPIs más críticos porque determina cuánto de tu base hay que reponer solo para mantener los ingresos actuales.
Churn mensual = Clientes perdidos en el mes / Clientes al inicio del mes × 100
Un churn del 3% mensual implica perder un tercio de la base en un año. Un churn del 1% mensual implica perder un 11,4%. La diferencia en esfuerzo de captación necesario es enorme.
Un dashboard de ventas eficaz tiene tres niveles:
| Nivel | Frecuencia | Métricas |
|---|---|---|
| Operativo | Diario | Pipeline activo, actividad de comerciales, demos programadas |
| Táctico | Semanal | Conversión por etapa, velocidad del pipeline, tickets abiertos |
| Estratégico | Mensual | CAC, LTV, churn, ticket medio, ingresos por segmento |
El error más común es mezclar los tres niveles en una sola vista. Un comercial no necesita ver el LTV cada día. Un director comercial no necesita ver cuántas llamadas se hicieron ayer en la reunión mensual de estrategia.
Las herramientas más usadas para centralizar estos datos son HubSpot, Salesforce, Pipedrive y Tableau, pero el dashboard más valioso no es el más sofisticado: es el que el equipo consulta y entiende de verdad.
Medir actividad en lugar de resultados. El número de llamadas realizadas o emails enviados no es un KPI de ventas: es un KPI de actividad. Puede ser útil para gestionar el día a día de un SDR, pero no dice nada sobre si el proceso está funcionando.
Usar períodos demasiado cortos. La tasa de conversión de una semana tiene demasiado ruido estadístico para ser accionable. Los KPIs estratégicos necesitan al menos un mes —idealmente tres— para mostrar tendencias significativas.
No segmentar. Un CAC promedio de 400€ puede esconder que adquirir clientes enterprise cuesta 1.200€ y adquirir clientes SMB cuesta 150€. Si mezclas ambos segmentos, no puedes optimizar ninguno.
No conectar los KPIs con acciones concretas. Un KPI sin un protocolo de respuesta es solo un número. Cada indicador debería tener definido qué sucede cuando supera o baja de un umbral: quién lo revisa, qué análisis se hace, qué acción se activa.
Los KPIs de ventas y la optimización de conversión están conectados en cada punto del embudo. La tasa de conversión de lead a demo no solo depende del trabajo del SDR: depende de la calidad de la página de captación, de la propuesta de valor del email de seguimiento, de la fricción en el formulario de solicitud de demo.
Cuando identificas que la conversión se rompe en una etapa concreta, CRO entra en juego para diagnosticar si el problema está en la experiencia digital que rodea ese punto de fricción. Una auditoría de conversión puede revelar, por ejemplo, que el 40% de los leads que solicitan demo abandonan el formulario a mitad —un dato que el KPI de ciclo de venta no muestra, pero que explica parte de su deterioro.
Para identificar qué parte de tu embudo está frenando la conversión, puedes empezar con un análisis automático en Scan&Boost.
Adrià Vidal, CRO specialist en Boost.
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